miércoles, 2 de abril de 2008

RESEÑA NIÑO DE LA CALLE


Riccardo Lucchini es profesor de sociología en la universidad de Friburgo (Suiza) y autor de varios libros en el campo de la sociología general, del fascismo y del nacional-socialismo, y del comportamiento toxicodependiente. Desde 1987, lleva a cabo un estudio comparativo sobre los niños de la calle en diferentes países de América Latina.


la intencion de este autor, al escribir este libro es, plasmar la vida que muchos niños desafortunados llevan en la calle diariamente. el libro esta basado en investigaciones hechas en rio de janeiro y mexico, donde tuvo una acercamiento con los niños, y donde puedo observar claramente como ellos se desarrollan en este medio.

en esta obra lucchini tiene un punto de vista critico y plasma en el libro, el niño como como actor y sujeto, aclara que un niño no llega a la calle por culquier circuntascia sino por una razon de peso que ha de ser vista mas a fondo. son varios factores los que influyen en que estos niños encuentren en la calle una solucion para sus problematicas, para ello lucchini destaca los problemas familiares, las caracteristicas del espacio urbano, los peligros en las calles y los incentivos para que el niño quiera experimentar en ellas.

podria decirse que los niños prefieren la calle por que en ellos encuentran la abundacia de recursos materiales y diversas formar de ganarce el dinero que tanto necesitan, es alli donde el niño comienzaa " la carrera de la calle" aspecto nombrado por lucchini en el libro, para hacer alucion a lo que se experimenta estando fuera de casa. el niño segun el autor, compara su vida en la calle y su vida estando en casa, de esto sacan sus propias conclusiones y tienen claro hacia donde va diriguidos sus objetivos, cuando comprueban que pueden sostenerce a si mismos ven en la calle una situacion mejor.

despues de tener un exitoso estudio en la carrera del niño en la calle, destaca algunos factores que intensifican su estadia en las calles, entre ellas la insercion rapida en un grupo o un banda, la identificacion con otros niños de la calle,

su modo de vida y la satisfaccion que el niño tiene en su aprendisaje en las calles.

el estar en la calle y todos los demas aspectos que influyen en ella, estan relacionados con la formacion de la personalidad del niño, su autonomia y los estimulos que tiene por desarrollarse en la sociedad. para darle mas sentido a su tesis lucchine siempre reafirma que los niños no sale de sus casas solo por problemas familiares, lo hacen por muchos factores ya nombrados en los que se incluye la desicion tomada por el niño, aunque muchos han utilizado la violencia para justificar su huida.

en uno de sus aspectos mas importantes el autor nombra, las etapas de la carrera del niño en la calle, donde es importante destacar algunas de ellas como el alejamiento progresivo de la casa y la calle vivida desde el punto de vista contestatario y de identidad. al final de la obra el autor logra darle sentido a su objetivo principal, que es darle a entender a sus lectores todos aquellos iniciatibas y balances que hacen que el niño escoja como modo de vida la calle, basado en algunos relatos de niños que ya han vivenciado todo. aunque este no sea uno de los escritores mas reconocidos se hace importate advertir, que siendo esta una muy bueno obra con un caracter social claro, en ella se encuentran algunas dificultades a la hora de leer, pues en muchas ocaciones el autor no se muestra muy claro en los aspectos a los cuales hace alucion, lo cual no quiere decir que esta no se una lectura producctiva para los lectores amantes de la problematica social.

LIBRO NIÑO DE LA CALLE

Riccardo Lucchini
Niño de la calle

Los niños de la calle no constituyen una categoría social homogénea. Mostrar la diversidad de las situaciones individuales contribuye a mejorar la percepción todavía muy esquemática del mundo de la calle, que influencia las reacciones institucionales y los programas de asistencia. Basado en los métodos clásicos de la etnografía, este libro invita al lector a explorar los principales componentes del sistema niño-calle. Al analizar, entre otras cosas, las diversas interacciones que el niño de la calle mantiene con su madre, el padastro, sus hermanos y el grupo al que pertenece, el autor pone de manifiesto las referencias identificatorias del niño, sus capacidades (afectivas, sociales, cognitivas, físicas), las estrategias de supervivencia y la relación multifuncional del niño con la droga. Frente a la heterogeneidad de las situaciones observadas, la definición del niño de la calle únicamente en términos de víctima o de delincuencia conduce a una visión reduccionista de una realidad mucho más compleja, concluye Lucchini. En la práctica, esta dicotomía conduce a la estigmatización del niño.

martes, 1 de abril de 2008

RESEÑA LOS LIMPIAVIDRIOS


Acerca del autor de este texto, no hay mucha informacion. Miguel Mejia Vallejo es un estudiante de comunicacion social y periodismo, que ha escritos varios ensayos con aspectos relacionados a la sociedad, aplincando en estos, todas las teorias aprendidas en su carrera.


Miguel en su ensayo los limpiavidrios pretende resaltar, la vida de " marquitos" un niño de 12 años, que para poder sobrevivir ha tenido que trabajar como limpiavidrios en la calle 72 de la ciudad de bogota.

Pidiendole a dios todos los dias que le vaya bien comienza su larga jornada de trabajo, que por lo general, termina a la 8 pm, empezando igualmente a las 8 pero de la mañana, mucho para un niño que tan solo tiene 12 años de edad. este niño como muchos otros con su misma situacion, todos los dias se enfrenta, a los diversos conductores, algunos con carros lujusos, otros no, esperando que por lo menos les den la oportunida de limpiar sus vidrios a cambio de unas cuantas monedas, aunque muchas veces no son unas cuantas, sino ninguna. luchar con el desprecio de la gente, no es algo facil, pues cualquiera podria desanimarce y bajar la guardia, pero marquitos y los que se pueden llamar sus compañeros de trabajo, nunca se han dejado intimidar, por el contrario buscan la manera de ser cordiales y entradores con la gente, aunque esto muchas veces no funciona.

Cuando intentan limpiar los vidrios, con mucha frecuencia. conductores que no tienen ni la mas minima idea de lo que a dirio se enfrentan estos niños, les tiran el carro casi queriendolos atropellar, evitando asi que estos cumplan con su trabajo.
es por esto que muchos de ellos a veces pasan por groceros pues tienen que actuar rapidamente, antes de que los conductores pronuncien una palabra, que seguramente seria un no.


Aunque sea dificil de creer para muchos, estos niños apesar de que muchas veces cargan con las inclemencias de el clima, que no estan a su favor, siempre mantienen una sonrisa en la cara y le ponen positivismo a lo que estan haciendo, cosa que no muchas personas hacen, aun asi teniendo trabajo estable.


el autor resalta un corta conversacion que sostuvo con marquitos, pues este no volvio a su lugar de trabajo por algunos dias. en esta conversacion marquitos responde comicamente " es que me tome una corticas vacaciones", lo cual a muchos ha dejado sin palabras, pues su vida no es la misma que muchos afortunados llevan y aun asi tiene la fuerza para no dejarse acobardar de la pobreza que lo asecha.


Quizas muchos no sepan , o tal vez aun no se han dado cuenta que estos niños enfrentan su realidad con una sonrisa en la cara y con la esperanza de que todavia exista gente que pueda comprender por la situacion que pasan ellos y posiblemente sus familias, no es una obligacion darle ayuda a esto niños, estos sentimientos de colaboracion afloran en las personas, cuando estas por fin han logrado darse cuenta de lo que tienen y de cuanto no les gustaria perderlo. si hemos logrado ver mas alla de nuestras narices, nos daremos cuenta que estos niños son la representacion de muchos otros mas que pasan por iguales condiciones que ellos o peores aun, en nuestras manos esta, que el destino de muchos de ellos cambie para bien, y en nuestra conciencia quedara el recuerdo de haber hecho de este un mejor pais.
El LimpiavidriosPor: Miguel Mejía Vallejo
Escuela de Comunicación Social y Periodismo

Cuántas cosas esconden las personas que trabajan en la calle, cómo es su vida, su “horario de trabajo” y sobre todo, que sienten cuando trabajan, cuando hay una moneda o cuando no. Ésta es la suerte de los que no han sido escuchados aún.

Más conocido como “Marquitos”, este pequeño se levanta muy temprano y alista todos sus útiles. Baja hacia la séptima y camina muchas cuadras hacia el norte, y en la calle 72 frente a un CADI, deja todos sus útiles de trabajo, cierra los ojos, ora y le pide a Dios que le vaya bien, pues no quiere quedarse sin un peso esta noche.
Sin saber matemáticas, pues no recibió educación alguna, sabe que tiene menos de un minuto (lo que dura el semáforo de la 72 de rojo a verde) para lavar los vidrios de los carros que pasan por esa calle. A él no le gusta mendigar, pues pedir limosna, “es como robar, pero decentemente” tal como afirma él.
El agua la tiene que sacar de una manguera donde riegan las plantas que adornan la Av. Chile, e inmediatamente la vierte en el balde que le tiene que durar hasta la noche. Es la primera vez que veo una persona, más aún, un niño que trabaja de 8:00 AM a 8:00 PM casi sin descanso, siempre solo, sin tener ni siquiera 15 minutos para almorzar, y con que plata, si la gente lo desprecia.
La esperanza de este niño se enciende como el semáforo que ahora está en rojo, pero le dura tan poco, como el tiempo que dura el semáforo cuando está en verde. En pocos minutos, empieza a limpiar los vidrios de los carros, muchas veces le pitan o le echan el carro atrás (casi a punto de atropellarlo) para que no lo limpie, le suben la ventana y los conductores le miran su tristeza y su agonía al rogarle que le de una moneda para que pueda comer por la noche. A cada rato, Marquitos se planta firmemente en la ventana del conductor y sin murmurar palabra, no alcanza a decir ni siquiera “por favor”, y los conductores lo niegan, lo ignoran; por eso, a veces toca lanzarse al limpia brisas de adelante, a veces al de atrás para que a los conductores les toque dar aunque sea una simple moneda. Me pongo a pensar si Marquitos serviría para ser psicólogo.
Su tristeza queda por siempre impregnada en la ventana del conductor que a veces no tiene la conciencia de los niños de la calle, no tiene noción de lo que le sucede a Marquitos; entonces el pequeño se resigna, le agradece y con las manos vacías intenta con otro carro. La suerte es la que gobierna ahora y el “no” abunda en las respuestas. Otro turno en el que no gana nada, otro turno en el que se irán las manos negras de trabajo, mientras los carros Mercedes, BMW y Volkswagen arrancan directo a Rosales, uno de los barrios más “play” de la capital, o simplemente siguen la trayectoria por la séptima.
Y a la típica escena de película, empieza a hacer bastante frío, y aunque el pequeño limpiavidrios tirita por la noche helada, no es excusa para que huya de su misión y persiste en trabajar; espera que nuevamente el semáforo cambie a rojo para seguir trabajando, un nuevo trabajo, una nueva esperanza, y esta vez, muchos carros. De nuevo el balde, el limpiavidrios y su sonrisa. De nuevo la negación, el vidrio, los carros y la tristeza.
Ya se acerca la noche, y “Marquitos” solo recibió $500 pesos, seguramente es muy poco para los lectores de esta crónica, pero quinientos pesos le sirve para un Chocoramo o unas papas de paquete.
Han pasado dos días y Marquitos no aparece en la calle, pareciera que se hubiera tomado el día libre, quizás hoy no venga a trabajar; en cambio, sus “compañeros de oficina” se esfuerzan por ganar más, aprovechando que él no viene, o quizás le ayuden cuando regrese, pero en este mundo, donde escasea la plata, donde cuesta trabajo trabajar (más aún en la situación de esta “profesión”), donde cada colombiano empieza a quedarse sin empleo (o con uno que le “satisfaga”); hay que dudar que las monedas que consigan niños de su misma edad, incluso mayores y menores que él, se la puedan dar. Muchos necesitan el trabajo para mantener a la familia. Para sobrevivir en este mundo complicado e incluso para evitar caer en la pena de pasar hambre.
Después de estar ausente esos días, sucio y más cansado que nunca, “Marquitos” llega a su lugar de trabajo y repite la misma situación, pero él ya está acostumbrado – según él – pero no están acostumbrados sus ojos, su fuerza. El trabajo lo va desgastando poco a poco, menos horas de sueño, menos comida, más trabajo, más horas, más noches.
Al haberle preguntado el por qué de su ausencia los días anteriores dio una respuesta cómica. Es increíble que un niño como él tenga suficiente humor y creatividad para momentos tan difíciles como el que atraviesa casi a diario: “es que quise tomarme unas cortas vacaciones” – me dice mientras abandona en el suelo sus útiles. Definitivamente una respuesta agridulce, pero así es él, un niño de apenas 12 años y con un enorme sentido del humor, que pone a pensar, cómo tanto trabajo nos pone a veces de muy mal humor.
Cuántas veces vemos a nuestros familiares que llegan muy cansados, a veces de mal genio y otras veces silenciosos después del trabajo; en cambio, éste pequeño sujeto siempre tiene un ánimo gigante, una esperanza diaria y sobre todo, un empuje a hacer las cosas que varios niños de “nuestra estirpe” no lo harían. Su verraquera me deja impresionado, me llena de energía saber que existe gente como él, y que nadie le preste aunque sea cinco minutos para conocerlo.

Así puede ser la situación de varios niños que trabajan en diferentes calles capitalinas, unos pueden sufrir más que Marquitos, otros menos que él. Así es la vida de los hombres que nunca los oyen hablar, de los que no tienen como hacerlo ni como expresarse en una sociedad que en su gran mayoría, le importa menos el otro, ya sea por cualquier motivo válido o no válido. Así viven lo que jamás son escuchados, los que gracias a un poca cantidad de bogotanos son auxiliados; pero muchos no nos damos cuenta de su sufrimiento, de la realidad que viven aquellos seres, una realidad que puede ser muy distinta a la nuestra.Y si así son los “niños de la calle”, los limpiavidrios. ¿Cómo será la realidad de los desplazados, los pordioseros, los indigentes, los “desechables” y los necesitados?.